Aleación de plata con una ley mínima de 925 milésimas; es decir, compuesta al menos por un 92,5 % de plata fina.
El resto suele ser cobre, que aporta la dureza necesaria para resistir el uso diario sin que la pieza pierda brillo ni nobleza, ya que la plata pura sería demasiado blanda. Esta proporción es el estándar internacional —el mismo de la plata esterlina inglesa— para joyería, vajilla y objetos de platería.
Las piezas de plata de ley se identifican por su marca de contraste, que en España incluye habitualmente el número «925».
Ley, del latín lex, legis, designa aquí la proporción de metal fino que la norma exige a una aleación. El equivalente inglés sterling deriva probablemente del penique de plata normando marcado con una pequeña estrella (steorra en inglés antiguo), que dio nombre a la libra esterlina.
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