Conjunto de punzones que se estampan oficialmente sobre una pieza de metal precioso para garantizar su autenticidad.
Suele reunir varias marcas complementarias: la de ley, que certifica la proporción de metal fino (por ejemplo, 925 milésimas en la plata); la del artífice o taller que la fabricó; y la de la oficina de contraste o localidad que la verificó, a veces acompañada de una marca de año.
Estos punzones constituyen un auténtico documento histórico: permiten datar y atribuir piezas antiguas de joyería y platería, y siguen siendo hoy una garantía legal para el comprador.
De marca y contraste. El contraste (del italiano contrasto) era el funcionario público encargado de comprobar la ley de los metales preciosos y de estampar su sello; por extensión, esa marca pasó a llamarse «marca de contraste». El oficio está documentado en la Corona de Castilla desde la Baja Edad Media.
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